lunes, 23 de mayo de 2016

XIX Edición 101 km24h Ronda 2016

 

Ronda 14-15 de mayo de 2016

Ya acabó la XIX edición y para mi ha sido de las mejores en las que he participado, y ya llevo unas cuantas, la primera fue en 1999 y casi siempre el calor extremo era la característica principal. En cambio este año ha sido muy diferente por las sensaciones y experiencias vividas. Por eso como participante marchador/corredor debo de dar las gracias...

Al IV Tercio de La Legión, por volcarse con este evento con una organización impecable que en este año la han mejorado si cabe un poco más, a pesar de estar bastante personal del Tercio de misión en el Líbano. Han conseguido ofrecer una espectacular prueba con un increíble ambiente...

A a los legionarios, por todo lo que animan a los que nos cuesta seguir. Esos gritos de apoyo se agradecen. Y mucho.

A los muchos colaboradores, en especial a los equipos medico-sanitarios, fisios y podólogos, por cuidarnos durante toda la jornada.

A la gente de Ronda y de todas las localidades por las que pasamos, que en las puertas de sus fincas, y de sus casas, nos animan, aplauden y gritan: ¡que te queda poco!, ¡que hay que seguir adelante! Me ha parecido que este año hubo mucha más animación y público tanto en los pueblos como en los puntos emblemáticos (puente de la Ventilla, zona de entrada al cuartel del Tercio y zonas con acceso a carreteras en general), haciendo el paso por cada pueblo una experiencia única.

A los compañeros cientouneros, que preguntan a cualquier otro corredor que se encuentra en la cuneta: "¿estás bien?", "¿qué necesitas?", "¿geles, barritas, agua, magnesio"?

Y aunque a regañadientes, al invitado especial de esta edición: EL BARRO!!! Ha conseguido que en este año el epílogo de la carrera sea mucho más épico...

Viernes 13 de mayo
Llegué a Ronda a media tarde tarde. Fui directo al hotel, que está muy cerca de la Alameda. Una vez instalado, me dirigí al polideportivo El Fuerte a recoger el dorsal. El ambiente es de escándalo, te encuentras a multitud de gente...
 
Regresé al hotel a esperar a mi hermano Javier que venía en tren desde Córdoba. Cuando llegó preparamos las mochilas a entregar con mudas y equipo para el avituallamiento del km 75. Entregadas las mochilas nos dimos un paseo por los puestos de las casas comerciales instalados en la Alameda.
 
Sobre las 20.30 horas nos fuimos a la ya tradicional Cena de la Pasta, en el comedor de tiendas que el Tercio instala como todos los años en la Alameda.


Sábado
Amaneció despejado, era una mañana fresca pero muy agradable. Después de tomar un buen desayuno en el hotel y de ultimar la mochila que íbamos a llevar durante toda la prueba, nos dirijimos a la salida.

Este año la Organización exige llevar un mínimo de material:
- Chaqueta cortavientos con capucha y manga larga.
- Manta térmica o de supervivencia.
- Contenedor para reserva de agua (mínimo 1 litro).
- Frontal o linterna con pilas de repuesto.
- Gorra, Visera o Badana.
- Pantalones o mallas, mínimo por debajo de las rodillas.
- Teléfono móvil con batería cargada y teléfonos de la organización.
- Silbato. 
- Luz roja de posición trasera 

Por lo que parece que la mayoría de los participantes va a llevar mochila, como luego comprobaré durante la prueba. También llevo a mano una fotocopia plastificada con los tiempos aproximados en los que debo pasar por cada pueblo.

¡Ya estoy otro año más, en la cola de sellado del "pasaporte legionario" para entrar al campo de fútbol de Ronda!
 

El ambiente es impresionante. El tiempo de espera para la salida lo paso saludando a unos y otros, todos los años me encuentro con antiguos compañeros de OE,s o de montaña, yendo al baño, posando para una foto, yendo al baño de nuevo...
 

Veo a Chito, mítico Speaker en carreras de montaña, en su salsa animando al público y participantes.

 
 


Como salgo del final, la salida es muy lenta y poco a poco fui cogiendo mi ritmo trotón de carrera. El paso por la famosa plaza de toros de Ronda es muy emocionante y con gran sorpresa con mucho público en su interior.
 

Al poco de salir de Ronda, paso de largo en el primer avituallamiento ya que todavía llevaba bastante agua en la mochila. Iba encontrando algunos charcos por el camino, pero la temperatura era fenomenal, y no había nada de polvo por el camino.

En la entrada al campo de maniobras de Navetas, en el puente de La Ventilla, hay mucho público y muchos fotográfos (¡en las redes sociales comentan de una mujer que ha hecho más de 12.000 fotografías!).

Al pasar por la zona del campo de tiro me fijo en un corredor que bastoneando me adelantaba en las subidas, pero llaneando lo volvía a adelantar. Más adelante me encuentro con dos ciclistas tumbados en el suelo, creo que para ellos la carrera ha terminado, han debido de tener una caída al pasar por alguna zona con barro.


En el avituallamiento del km 25, que está un poco antes de la salida del campo de maniobras de Navetas, me tomé el bocadillo y un pastelillo. La salida de Navetas es muy emocionante, hay muchísimo público animando sin parar; ahora volvemos a pasar por el puente de la Velilla, pero cuesta abajo...

Por el Camino de Parchite, que discurre paralelo a la vía del tren, paré un momento a beber un aquarius, en un puestecillo de venta de bebidas que unos chicos habían instalado en el mismo itinerario.

El paso por Arriate fue apoteósico, con pasillos de público enfervorecido animando con pasión a lo largo del pueblo. Me gustó mucho esta variación del itinerario con respecto al año pasado, creo que la carrera ha ganado mucho. 
 
A la salida del pueblo me propuse tomarme con calma la subida al Cortijo del Polear, que en las pasadas ediciones se me hizo eterna por el calor. Me adelantan muchos equipos de cinco personas que van cantando y hablando con muy buen ánimo.

Un detalle significativo de que la temperatura era ideal para la prueba, fue observar el poco trabajo que tenían los bomberos al llegar al cruce de la carretera CA-4221 (Puerto del Monje), que en ediciones pasadas refrescan a los corredores con sus manguerazos de agua.

En el comienzo de la bajada hacia Alcalá del Valle me encontré con otro puestecillo de bebidas. En esta ocasión me paré a tomar una Coca-Cola fresquita me me sentó muy bien. Al llegar al pueblo de nuevo un recibimiento de lujo.

 

Había pasado la primera barrera psicológica, con la primera C de la teoría de las tres C, Alcalá del Valle (km 49), y ahora tocaba llegar a Setenil de las Bodegas, donde tenía previsto cambiarme de calcetines...pero antes tenía que superar, la famosa tachuela que hay a la salida de de Alcalá del Valle.

A pesar de que el calor no era tan intenso, tomaba un comprimido de sales minerales cada dos horas con un poco de agua para evitar los temidos calambres y la deshidratación. El tramo hasta Setenil de las Bodegas es bastante cómodo, casi todo en descenso. 

 

La entrada al pueblo es espectacular, subidón por los ánimos del público, te saludan como si te conociesen de toda la vida.


 

En el avituallamiento de Setenil (km 56) aproveché para cambiarme de calcetines, echar un poco de vaselina por los dedos de los pies y en uno de los grifos refrescarme la cara y mojarme un poco la cabeza.
 
Empecé a recordar las cuestas que ahora nos esperaban, y en cuanto vi la primera comencé a caminar.

Desde Setenil hasta Chinchilla (avituallamiento nº14, km 65,4), fue el tramo en el que más sufrí hasta ese momento, ya que ahora el sol nos daba de pleno, no paraban de pasarme corredores y, empezaba a notar fatiga en las piernas. Como todos los años, aquí me surgen las primeras dudas y temores...


Por el río de la Peña, un poco antes de llegar al avituallamiento nº 13, caminé bastante en los llanos para evitar el barro. Desde aquí los
apenas tres kilómetros hasta Chinchilla fueron los más duros, ya que apenas hubo tramos donde pudiese trotar y comenzaron a pasarme bastantes corredores...

Al poco de pasar el Alto de los Corzos, el punto de mayor altitud del recorrido, ¡Por fin veía a lo lejos el IV Tercio! Había superado mi segunda barrera psicológica, ¡con la segunda C!

Ahora tocaba bajar varios kilómetros con una fuerte pendiente, pero para mi sorpresa bajo relativamente cómodo y me acuerdo de los ánimos que me daba el año pasado mi compañero de club Juan Sierra ya que iba tocado. Fue un gustazo poder correr tras tanta subida, recuperar posiciones y sensaciones y volver a disfrutar... ¡se me hizo hasta corta!

Cuando llegé abajo me encontré mejor, así que decidí continuar al trote hasta la Fuente de la Higuera (km 71,6), subir caminando las tachuelas previas hasta la bajada final al cruce sobre la vía del tren. Comenzaba a anochecer cuando los ánimos del numeroso público que se encontraba en la zona de entrada al Cuartel (km 75,4) me llevaron en volandas hacia el interior del mismo.


Justo antes de entrar al comedor, me encuentro con un avituallamiento. Con esta novedad seguro que algunos optan por no parar en el comedor. Me tomo un sandwich y voy directo al interior del comedor a por la cena caliente...Decido no recoger la muda y bastones que tenía aquí preparados. Tardo unos veinte minutos en cambiarme la camiseta por otra térmica de manga corta que llevo en la mochila, ponerme los manguitos del club y cenar.

Muchos veteranos cientouneros llaman a esto la "trampa del cuartel". Cambiarse de ropa y tomarse la sopa caliente, el arroz blanco, la salchicha, el yogur, el pastelillo dulce, los caramelos...puede ser necesario para coger fuerzas y muy placentero, pero puede dar al traste con tu carrera si pierdes mucho tiempo, porque luego cuesta muchísimo arrancar y seguir tu ritmo.
A la salida del Cuartel, ya se observa el itinerario a seguir por las luces de los frontales. En pocos minutos me encuentro subiendo la famosa Cuesta de la Ermita, con zancada corta pero sin perder  ritmo. Cuando llego a la Ermita, justo antes de empezar a bajar hacia el cementerio de Montejaque, me acuerdo otra vez de Juan Sierra cuando el año pasado me sujetó en un tropezón y evitó caerme.  
Este año voy mucho mejor, gracias a las gafas deportivas graduadas que llevo durante todo el día, también a la nueva linterna frontal, que da mejor luz.


En el avituallamiento del Cementerio de Montejaque (km 83,3) me puedo tomar un café solo caliente muy reconfortante. Desde aquí hasta Benaojan el recorrido es por asfalto y cuesta abajo, por lo que puedo ir trotando a buen ritmo.

Pasado Benaojan, en la Cuesta de los Caballos, comenzó mi verdadero sufrimiento y desesperación cuando de repente, esta cuesta que veía interminable, está embarrada totalmente, nadie podía avanzar rápido, muchas caídas, gente ayudándose unas a otras para poder avanzar, intentando pisar donde no se resbalara y así hasta llegar arriba. Pienso en voz alta "La bajada no estará tan mal", pero German Blanco, un antiguo compañero que viene detrás de mi me alerta "Estará todavía mucho peor, pasé por aquí hace un mes y estaba fatal". Efectivamente la bajada era caótica, mis HOKA me fallaron por primera vez con un resbalón que da con mis huesos en el suelo y el frontal lleno de barro...


 

Esta caída me dio inseguridad, y a los pocos minutos llegaron otras dos caídas más. Estaba todo embarrado con ese fango succionador que intenta arrancarte las zapatillas a cada zancada y derrapé muchas veces. El esfuerzo de aguantarme para no caerme me destrozó los pies. Parecía un zombi de Walking Dead, cara y manos llenas de barro...

 
Hasta este tramo (km 91) iba mejorando, casi una hora, mi tiempo del año pasado...pero como tenía que ir con muchísimo cuidado, no me importó perder tiempo, imaginad una lesión a tan pocos kilómetros de meta...
 
Me ha gustado mucho como describe el paso por este tramo  "TheJTornero" del foro de los 101:

"Pasé por la cuesta embarrada sobre las 8 o las 9.... Pasamos ese tramo junto con (creo) la 3ª compañía de los legionarios de Ceuta (los que iban de granate) y fue bastante duro. Fue chungo ver cómo el colchón de sobre 2 horas que llevábamos se desvanecía e incluso peligraba llegar en hora. Los legionarios, que no llevaban bastones, se pegaban unos talegazos impresionantes, alguno la verdad es que se tiraba en plan loco total y hasta cierto punto, se echaban unas buenas risas entre ellos. Yo estaba un poco espeluznado, porque con una hernia de disco sabes que un talegazo de esos te deja listo de papeles. Pero afortunadamente, no me caí, algún resbalón y mucho tiento, y no sé cuanto tiempo empleamos en pasarlo. Coincido con el compañero en recordar el sonido de las suelas al despegarse del barro "tchlac, tchlac", así todos. Y cómo alguno se dejaba la zapatilla detrás. Y buscar el agua y el lodo que corría porque ahí las piedras estaban más limpias y agarraba. Y olvidarme de todo y decir ¡qué coño! para los 10 km que quedan, me puedo mojar los pies y pillar barro y lo que haga falta. Mucho aprendido ahí.
Y aunque ahora, aunque apenas haya pasado un día, me quedan los buenos momentos que vi allí, cuando miraba para atrás buscando a mis compañeros y viendo que iban zafando... y no me resisto a pensar lo afortunado que fui pasando por ese tramo en tan buena compañía y con el sol en lo alto mostrándome el camino. No sé si hubiera podido pasar aquello de noche..."

Superado el Puerto de la Muela (km 96,5) ya solo quedaba la humedad del río, el rumor del agua y la famosa Cuesta del Cachondeo, pero ya sin barro. Ya noto las luces de Ronda. A mitad de la cuesta creo que puedo aproximarme al tiempo que hice el año pasado.



Al llegar al final de la cuesta, en el barrio de San Francisco, me sorprende ver a tanta gente animando ya que son las tres de la madrugada. Por la calle Armiñán ya puedo correr bastante jaleado por el público. Paso por el Puente del Tajo y cruzo la Plaza España y como en otras ediciones me alcanzan las emociones hasta llegar a la Alameda del Tajo donde cruzo la meta en 16h 13m ¡Exactamente igual que el año pasado!
 
Enhorabuena a todos los finishers y mucho ánimo para todos los que no pudieron conseguir su reto, pero que estoy seguro lo conseguirán el año que viene, o el otro...incluso a los que se quedaron sin poder participar con los dedos pegados al ordenador tratando de conseguir una plaza.

Yo lo sigo teniendo claro, ya estoy pensando en 2017, en la XX edición, y como no, en la Cuesta de la Ermita, la Cuesta de los Caballos (la del barro) y la Cuesta del Cachondeo

Volveré, quiero seguir soñando en grande...












































































domingo, 20 de marzo de 2016

Comparativa zapatillas trail 2016

Comparativa zapatillas de Trail 2016


Esta es una selección de zapas muy personal, ya que soy un corredor pesado y de cola del pelotón ultrero...

Modelo
Característica principal
Peso
Drop
Uso preferente

NB Leadville V3
Rodadora inagotable
Horma ancha y cómoda
315 gr
8 mm
Para rodar largo y muy a gusto por pistas y senderos poco técnicos

La Sportiva AKASA
Muy buena sujeción del pie y gran amortiguación. Con suela mas durable que la de su hermana Ultra Raptor
375 gr
8 mm
Para grandes ultra trails. Polivalente para corredores de peso medio-alto

Brooks Cascadia 11
Muy parecida a la versión anterior. Amortiguada y reactiva para ir rápido en pistas y sendas fáciles
330 gr
10 mm
Neutros de peso medio-alto. Carreras de larga distancia. Muy pistera

Dynafit MS Feline Ultra
Sólida y durable y con gran amortiguación
Muy buena durabilidad
355 gr
8 mm
Para rodajes largos y ultra trail


Saucony Xodus 6
Cómodas, robustas, muy estables. Magnífica suela con agarre excepcional y tacto del terreno
Necesidad de adaptación a drop bajo
323gr
4 mm
Para sendas escarpadas y roca suelta
Para todo tipo de corredores y distancias

Raidlight ultramax

Protección y amortiguación extraordinarias.
Posibilidad de cambiar piezas gastadas (suela, tipo amortiguación , etc)
Tacos de 6 mm
330 gr
3 mm
Para corredores exigentes en amortiguación y agarre sin perder estabilidad

Scott Kimbalu Enduro
Consistente, gran agarre y muy durable.
Buena suela Vibram Megagrip
360 gr
11 mm

Para corredores pesados
Para terrenos quebrados y montañeros

Sportiva Mutant
Muy cómodas, estables y resistentes. Agarre excepcional, sobre todo en terreno blando
325 gr
10 mm
Para todo tipo de corredores y distancias

Hoka One One Speedgoat
Muy cómodas y amortiguadas
La suela megagrip Vibram excelente
Muy ligeras y con mucho rocker lo que favorece el apoyo de metas
275 gr
5 mm
Para todo tipo de corredores y distancias

Adidas Raven Boost
Excelente amortiguación
Diseño clásico
Buen agarre en mojado
340 gr
10 mm
Para rodar largo

Montrail Trans Alps
El nuevo patrocinador de la UTMB apuesta fuerte en Europa con este modelo muy montañero
Tacos de 6 mm
355 gr
8 mm
Muy protegidas y estables
Para todo tipo de corredores/montañeros

Salomon Wings Pro 2
Muy protegidas
335 gr
10 mm
Para terreno difícil

The Nort Face Ultra Endurance
Con suela Megagrip Vibram
Muy reforzadas
320gr
8 mm
Protegidas y estables
Para muchos kms por montaña

Hoka One One Chalenger ATR 2
Muy versátil tanto en asfalto como en pistas y senderos limpios.
Con estabilidad y amortiguación
265 gr
5 mm
Para rodar rápido

Scarpa Neutron
Muy buen agarre con su suela Vibram y buen nivel de estabilidad.
Buen rendimiento en los descensos rápidos
295 gr
8 mm
Para corredores de pesos medios
Para los corredores rápidos y ligeros este año hay también sugerentes zapatillas como estas..
Saucony Peregrine 6

NB Vazee Summit

Brooks Manzama
Dynamic ultra Raidlight

Montrail Caldorado

sábado, 9 de enero de 2016

Memoria de actividades del año 2015.





Este es el video que proyectamos en la cena de fin de año el pasado  17 de diciembre. Es un power point que hemos pasado a video para que todos podais verlo. Queda inmortalizado el segundo año del club, con todas las actividades que realizamos, para el deleite de sus socios y envidia de los que todavia no forman parte de él.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Asamblea General 2015

El jueves 17 de diciembre hemos celebrado la Asamblea General del club.

¡Nunca el olvido podrá con vosotros!
Vuestras zancadas seguirán siendo guía para aquellos que pierdan la senda, porque en cada dificultad, una vez más, vuestra mano amiga nos dará ese empujón cargado de fuerza y superación que nos hará alcanzar la cumbre, donde mirando al horizonte, se podrá respirar vuestra libertad, que se abrirá paso en nuestro pecho, y nos hará sentir como el deslizar de unos esquís sobre la nieve virgen. La vida es una carrera que no termina al cruzar la meta, siempre quedan las penas, emociones, alegrías, vivencias que forjan leyenda.
¡Nunca soñamos conocer alguien como vosotros! 

GRACIAS A TODOS

La nueva Junta Directiva: Domingo Oliva, Antonio Casado, Antonio Sánchez y Carlos Prados

 

lunes, 23 de noviembre de 2015

Ultra Bosques del Sur por Antonio Casado.

Este es el relato de un fin de semana de ilusiones, esfuerzo, dolor y mucha amistad.
Vamos a hacer el Trail de los bosques del Sur,” la corta”. Me resulta paradójico que la primera vez en mi vida que voy a hacer tantos kilómetros (92), sea de los mariquitas que hacen “la corta”
El viernes quedamos para irnos a dormir a Cazorla Txomin, Hugo, Ximo y yo. Pepe y Antonio prefieren dormir en sus casicas a la vera de la parienta.
Llevamos el coche de Hugo petao de material, barritas, zapatillas y hasta el fagot de Ximo, que tiene un concierto la semana próxima y aprovechará para ensayar, si tiene tiempo. Por el camino hablamos de la táctica a seguir en la carrera, de los geles, las sales y demás aportes calóricos.



Hugo, ayudado por sus alumnos, nos ha preparado un mini cuadernillo con el perfil y los kilómetros de cada uno de los 6 tramos en que han dividido la carrera. Es un detallazo, aunque luego no será necesario porque en el dorsal llevamos impreso el perfil y los kms de la prueba.

Yo me he pillado un resfriado de cojones y no paro de estornudar y moquear. Mal rollo para mañana.
Al llegar a Cazorla nos está esperando la señora que nos alquila la casa, muy amable, nos enseña las instalaciones, nos pregunta sobre la carrera, el tiempo que pensamos hacer y finalmente nos intenta vender aceite ecológico, el mejor de todos, nada parecido a lo que hayamos probado antes. ….Lo importante es que nos deja una botella para que lo probemos y nos hace el apaño para cocinar y echarle a las tostadas.

Una vez instalados vamos a recoger los dorsales, a que nos revisen el material y a enterarnos de donde se sale, ya que han cambiado la zona de salida a última hora. Este será el primero de muchos desbarajustes organizativos.


Con nuestra bolsa del corredor en la mano nos volvemos para la casa donde Hugo y Ximo nos preparan nuestra particular fiesta de la pasta, cocinando unos macarrones buenísimos que maridan con un vino tinto estupendo. Después, para amenizar la noche, Ximo nos deleita con su Fagot.



Hacemos las reparticiones de las camas y a mí, que cada vez moqueo y estornudo más, me dejan dormir solo en la habitación con la cama grande, así no contagio a nadie. No hay mal que por bien no venga. El pobre Ximo se sacrifica por el buen descanso de los corredores y se queda a dormir en el sofá del salón.  Antes de irnos a la cama mis virus han contagiado, o al menos sugestionado, a Hugo y a Txomin y cuando me ven tomarme una Couldina, deciden también tomarse una ellos por si las moscas.

Yo duermo de escándalo y al día siguiente me levanto con mucho ánimo y listo para tomarme un buen desayuno. Poco después se levantan los demás, también en buen estado, y mientras nos preparamos, nos apañamos estupendamente con los turnos del baño y así soltamos tranquilamente todo el lastre posible.



Sobre las 7:30 estamos listos y nos vamos para la salida. Allí nos encontramos con Antonio y Pepe y todos juntos entramos en el corralito. Todo son caras sonrientes y buenos propósitos. Ximo nos anima desde fuera. También para él empieza su particular carrera para cuidarnos a lo largo de todo el día.

 


A las 8.00 en punto dan la salida y entre aplausos y gritos de ánimo emprendemos la marcha. Es la primera vez que participo en un UltraTrail y lo primero que me sorprende es que al poco de empezar ya hay gente andando, algunos con una complexión un tanto gruesa para correr por el monte.

Cada uno cogemos nuestro ritmo y ya antes de salir de Cazorla nos separamos. Hugo va delante, luego voy yo y más atrás Antonio, Pepe y Domingo, que van en grupo. Para calentar las piernas la organización nos ha preparado una subida de 1.000 metros de desnivel en los primeros 7 km. A mí me molan estas subidas y voy trotando todo el rato a un ritmillo tranquilo pero que me permite ir adelantando a mucha gente, incluso a Hugo, que lo pillo antes de llegar al collado del Gilillo.


Arriba del todo hay unas vistas estupendas y como el día está despejado se puede disfrutar de un paisaje alucinante. Pero en cuanto empieza el descenso se acaban las contemplaciones y hay que poner toda la atención en las piedras de la vereda para no tropezar e irse de boca.
Con buenas sensaciones llego al primer avituallamiento en el Parador, Km 16. Poco antes me encuentro a Ximo que ya está en su puesto para dar aliento a los cumbreros.



En este avituallamiento relleno agua , pillo un trozo de platano y continuo corriendo, pero ahora por pistas. En este terreno se hace más monótono correr y hay algunos corredores que me pasan, pero cuando la pendiente se vuelve cuesta arriba, se ponen a andar y los adelanto nuevamente. Después voy todo el rato en solitario, echando de menos alguna fémina que me alegre el camino con sus andares.

Pero la suerte no está de mi parte y a quien me encuentro es a Juan Imbernón que va un poco tocado, así que lo animo y continuamos juntos, pasando el segundo avituallamiento ,Km.33, donde me tomo un gel de los que hemos comprado para la ocasión. Está superdulce y no es muy agradable al paladar, además el agua del avituallamiento está un tanto calentorra. Aquí me dicen los chavales de la organización que voy el tercero, dato que no me hace mucha gracia conocer, ya que me mete presión y a mí eso, con tantos kilómetros por delante no me mola.

Continuamos devorando kilómetros de pista ascendente y en el km.42 llegamos al punto donde los mierdecillas de “la corta” se separan del recorrido de la Ultra y toman una pista descendente que nos llevará a la ruta del río Borosa. Aquí me separo de Juan y deseándonos suerte tiramos cada uno por su lado. He de decir sin miedo a equivocarme que este tramo que difiere de la Ultra es uno de los más bonitos del recorrido.

Comienza un largo descenso en el que inexplicablemente voy cada vez peor. Parece que las fuerzas me van abandonando poco a poco y un calor sofocante invade todo mi cuerpo. Paso por el tercer avituallamiento que está junto a la laguna de Valdeazores Km.47 , el agua calentorra y con sabor a plástico no calma ni mi sed ni mi ardor, tampoco me apetece nada de comer.
Uno de los chavales me anima y me confirma que voy el tercero. Yo le digo que no debería ir en este puesto, ya que es la primera vez que corro una carrera tan larga y que quizás no tarden en darme alcance.
Cuando sigo corriendo oigo a un miembro de protección civil que está en el avituallamiento decirle a los otros “no le queda ná que pasar a éste”. Aun no me lo imaginaba ni yo.

Paso junto al salto de los órganos, en un tramo donde hay que ponerse el frontal para atravesar unos túneles. Aquí comienzo a encontrar muchos senderistas que vienen a pasear por esta ruta. He de decir que todos animaban y cedían el paso respetuosamente. Poco después, mientras desciendo por una senda muy trillada por el paso de la gente, escucho detrás de mí unas voces de ánimo. Miro para atrás y veo a Hugo que viene bajando muy rápido saltando sobre sus bastones. El tio viene eufórico y con muy buen aspecto. Me alegra mucho verlo pero pronto me doy cuenta de que no puedo seguir su ritmo. Me anima, me espera, me dice que coma algo pero voy de bajón total.
Junto a una pequeña central eléctrica hay una fuente con un impresionante chorro de agua fría. Allí me paro, bebo y me refresco un poco, pero finalmente le digo a Hugo que continúe a su ritmo que yo no puedo seguirle. Nos despedimos y le veo alejarse a buen paso ayudado por sus robustos bastones.
A partir de aquí comienzo una lenta agonía física y mental. Intento fijarme en el paisaje, respirar el aire puro de la montaña pero cada vez voy más flojo y acalorado.

Al pasar por la cerrada de Elías, que es un tramo muy bonito donde se va junto al río pasando por unas pasarelas de madera, aprovecho que hay mucha gente paseando y comienzo a andar en algunos tramos. Hay grupos de personas que están metidas en el río mojándose las piernas y mi mente me dice que qué cojones hago yo aquí corriendo tanto y con la boca seca, cuando lo que me apetecería realmente es pararme y contemplar el paisaje junto al frescor del agua. Pero no me dejo convencer fácilmente por mis pensamientos y continúo corriendo.
A pesar de mi estado de embotamiento y mareo, no puedo dejar de fijarme en la cantidad y calidad de las senderistas que pasean por estos parajes con sus mallas y pantaloncitos cortos bien apretados. Este dato luego lo contrasté con el resto de los cumbreros que pasaron después que yo, y todos coincidimos en las mismas alabanzas.
Después de este tramo tan bonito, continúan unos kilómetros de pista polvorienta que discurre junto al río a pleno sol del mediodía. Quedan pocos kilómetros para el avituallamiento pero me resulta una tortura seguir corriendo.
Me paro, veo que me cuesta respirar y me doy cuenta que tengo fiebre. El río está a escasos metros atrayéndome con su promesa de un abrazo fresco, así que no me lo pienso más. Me bajo hasta la orilla, me desnudo completamente y me sumerjo en una pequeña poza de agua, estirándome con los puños al frente como si fuera superman, mientras dejo que la corriente me pase por encima y se lleve todo el calor de mi cuerpo. Paso varios minutos dentro del agua y parece que mis ideas también se van aclarando.
Disfruto después de estar un rato sentado junto al río y poco a poco me voy vistiendo. Me digo a mi mismo que voy a escuchar a mi cuerpo y a continuar sólo si me apetece, no me importa el puesto en el que llegue. Y con esa determinación continúo trotando hasta la Torre del Vinagre , donde está el 4º avituallamiento Km 60 de carrera.





Cien metros antes de llegar veo a Ximo que viene hacia mí. Al verme tan hecho polvo le cambia el gesto y comienza a cuidarme como sólo una buena madre lo haría.
Me informa de que ahora voy el quinto y de cómo van los demás, mientras, me acompaña hasta las sillas que hay para sentarse. Me ofrece de todo lo que hay, de todo lo que tiene en el coche, me escucha, me aconseja, al rato me vuelve a ofrecer, hace que los sanitarios que hay allí me miren la temperatura.
Pero a pesar de todos los manjares que ofrecen en el avituallamiento solo pruebo un trago de cocacola, un poco de tomate que ha comprado Ximo y una Couldina , menudo banquete!!
Veo corredores que llegan comen y se van, mientras, yo me cambio de ropa y zapatillas pero tengo serias dudas de poder continuar y sólo al final me decido por dos únicas razones:
La primera es que me invade un sentimiento de exaltación de amistad hacia mis compañeros cumbreros que también lo están dando todo, pero sobre todo hacia Ximo. Aunque ya nos conocíamos, no podía ni imaginar lo buena persona que es y verle ahí volcado conmigo, como luego lo haría con los demás, hace que me decida a continuar.
Y la segunda razón es porque ahora viene un tramo duro de subida en el que puedo ir andando tranquilamente y contemplando el paisaje. Si hubiera tenido más kilómetros de pista polvorienta creo que no lo hubiera conseguido.

Así que comienzo a subir con mucha calma. Poco después noto como empiezo a sudar por el bigote, por la nuca , por la frente y cómo mi fiebre va bajando. A esto, además de la couldina que me he tomado, ayuda también el viento que comienza a soplar anunciando la tormenta que se nos venía encima.
Cada vez me encuentro mejor y varios kilómetros más arriba cojo a un corredor que va por delante y continuamos juntos. Poco después la tormenta nos coge a nosotros y comienza a desatarse el cielo sobre nuestras cabezas.
Rayos, truenos, agua y finalmente granizos del tamaño de garbanzos, que hacen que nos tengamos que refugiar debajo de un árbol hasta que amaine un poco el temporal. En esta situación eché mucho de menos no tener la mata de pelo de Nacho, Tendencias, que hubiera protegido mi cabeza de la furia del pedrisco.
En esta parada bajo el árbol me entra un poco de hambre, buena señal, y consigo comerme los sanwiches que llevo en la mochila, aunque están hechos una papilla debido a la lluvia.
Cuando cesa la tormenta, Manolo, el nuevo compañero de fatigas con el que correría el resto de la carrera, y yo continuamos trotando y andando hasta llegar al siguiente avituallamiento en el Puerto de las Palomas km.76. Creo recordar que llegamos a las 18:00 horas.
Aún recuerdo la cara de alegría de Ximo al verme llegar y el sentimiento de gratitud que yo sentía al verlo tan contento.
Le pregunto por los demás y me dice que Hugo va muy bien, que los otros se han separado y cada uno va a su ritmo, primero Pepe, luego Antonio y finalmente Txomin.
Esto va bien!!!!Ya nos imagino a todos juntos tomando cervezas en los bares de Cazorla. Pero no sería tan fácil como yo pensaba…
En este avituallamiento veo a varios corredores de los que llevábamos por delante que no van muy bien, de hecho alguno de ellos se queda aquí. Nosotros continuamos camino de la meta por una zona de sendas con bastantes tramos en mal estado. Aunque vamos cansados, el subidón de sabernos tan cerca del final hace que nos olvidemos de todo lo demás.
Ilusos!!!! El destino nos tenía reservado alguna sorpresa…
Vamos siguiendo las balizas pero de repente se acaban en mitad de un pinar. Miramos arriba, abajo, reconocemos los alrededores, pero no damos con el camino correcto.
Algún hijo de … la sierra de Cazorla, ha quitado un montón de balizas del camino correcto y las ha colocado siguiendo una dirección errónea.
En el dorsal tenemos impresos tres números de teléfono de la organización para llamar en caso de necesidad. Llamo al primero y me responde un tío que dice que está harto de llamadas, que la organización se ha equivocado y ha puesto su número por error. Después llamo a los otros dos y están apagados o fuera de cobertura.
En estos momentos la posibilidad de abandonar y mandarlo todo a la mierda pasa por mi cabeza, pero solo fugazmente. No he llegado hasta aquí para abandonar a 10 km de la meta.
Le digo a mi compi que ya no doy mas vueltas buscando el recorrido, como abajo se ve la carretera que va a Cazorla, voy a bajar hasta ahí y continuar por asfalto hasta el pueblo de La Iruela, desde ahí subiré a la ermita y retomaré el recorrido original. Él decide seguirme. Así que bajamos 2 km. de carril hasta la carretera y desde ahí continuamos corriendo.
Al rato vemos llegar a dos motos de cross de la organización. Mi primer pensamiento es que nos van a descalificar pero, todo lo contrario, se preocupan por nosotros, nos informan de que se han perdido algunos corredores más y nos piden disculpas por el incidente.
Al enterarse de nuestras intenciones se ofrecen a llevarnos en moto hasta la Iruela pero voy con el ardor guerrero subido y les digo que no hace falta , que seguiremos corriendo hasta cumplir la misión. Esto no le hace mucha gracia a mi compañero de penalidades pero finalmente seguimos los dos corriendo mientras les vemos alejarse.
La Iruela resulta estar más lejos de lo que pensábamos y tras correr unos 20 minutos por el arcen, comenzamos a lamentarnos de no habernos subido en las motos. Pero de repente, como respuesta a nuestras súplicas, vuelven a aparecer los moteros y llegan hasta nosotros. Nos dicen que la organización les ha ordenado que nos lleven hasta la ermita de la Iruela. De puta madre!!!! Esta vez no hay ardor guerrero que valga y nos montamos uno en cada moto. Los tíos nos llevan a toda ostia haciendo unas tumbadas al mejor estilo moto Gp y en 5 minutos nos dejan en el lugar donde volvemos a retomar la senda balizada.
Después del paseo motorizado no puedo ni andar, ya que las motos no tenían donde apoyar los pies e iba con las piernas encogidas para no rozar en el asfalto.
Por fin en el buen camino, continuamos trotando.
Al poco rato podemos ver el pueblo de Cazorla a nuestros pies, oímos la música de meta y al speaker hablando. Esto ya está hechoooo!!!! . Y Una mierda!!!!
La senda comienza a alejarse del pueblo y a subir hasta que dejamos de ver las casas y solo oímos nuestras pisadas. Era una última vuelta de tuerca, pero ya vamos como autómatas corriendo lo que haga falta hasta que finalmente llegamos al cauce del río por el que habíamos pasado esta mañana y comenzamos a descender hasta que entramos en el pueblo.
Allí nos encontramos con otra cagada de la organización pues no está muy bien señalizado por donde hay que entrar a meta. Seguimos el recorrido que nos dijeron en la charla de ayer, pero es un rodeo tonto que ya prácticamente nadie hizo.
Sobre las 20:15 llegamos por fín a la meta.


Es ahora cuando te relajas, sonríes, salen las emociones, repartes abrazos a todo el que se acerca,…
La vin que pechá de correr. Ya no vuelvo a participar en otra ultra, al menos eso es lo que pensaba en esos momentos.
Allí estaba Ximo, sin cuya ayuda no lo hubiera conseguido. Nos abrazamos y me dice que Hugo ha llegado tercero pero que le han descalificado porque al perderse se montó en un coche de la Guardia Civil y lo trajeron hasta Cazorla.
Una gran injusticia que ya se encargaría nuestra madre Ximo de solucionar, pues después de hablar con los miembros de la organización y de remover cielo y tierra , Hugo se llevo su reconocimiento y su trofeo.
Luego llegó Pepe con mucho poderío, hizo un carrerón de menos a más.
Después Antonio, cansado pero contento y con todos sus encantos masculinos por las nubes, ya que mientras iba hacia su hotel para darse una merecida ducha, fue asaltado por tres mujeres Cazorleñas de muy buen ver, para que se hiciera una foto con ellas.
Para ver llegar a Txomin tuvimos que esperar un poco más mientras nos tomábamos unas cuantas cervezas, ya que le pilló la noche por unos tramos bastante complicados para correr, pero el tío llegó a meta con su sonrisa puesta.


Así que finalmente pudimos estar todos reunidos frente a unas cervezas fresquitas, que era lo que realmente habíamos ido a buscar. Juntos nos estamos haciendo buenos deportistas pero también muy buenos amigos y eso ya lleva el trofeo incluido.